el peligro de una sola historia - charla coloquio

 

 

 

Con motivo de la celebración del Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial, el martes 20 de marzo a las 19:00 horas en el CRA JARDINES  de Coslada, proyectaremos la conferencia "El peligro de una sola historia", de Chimamanda Ngozi Adichie.

 

Posterioremente charlaremos sobre lo que hemos visto y debatiremos sobre racismo, prejuicios y estereotipos que dañan la convivencia en nuestra sociedad.

 

Concurso de relatos para jóvenes escritores-as

 IV Concurso de relatos cortos contra el racismo y la xenofobia para jóvenes escritores-as de 12 a 16 años,

organizado por la Asociación Cultural Obatalá.

Ganador 2017: David R.O. (Madrid)

Título del relato: La entrevista

 

Esa mañana me desperté muy temprano, tenía que acudir a una entrevista muy importante y que seguramente me cambiaría la vida. Me hacía mucha ilusión el trabajo ya que era algo para lo que me había estado preparando durante años y me gustaba la idea de ser más independiente y pagar yo mis cosas.

Estaba ya en la sala de espera. En breve me llamarían para la entrevista de trabajo. Se trataba de la empresa de autobuses de turismo más importante de todo Madrid.  Éramos solo tres los que optábamos al puesto, por lo que había bastantes posibilidades de que la persona que consiguiera el puesto fuera yo. Ya había sido entrevistada María Álvarez, después iría Pablo González, y por último iría yo. María y Pablo ya habían sido entrevistados por lo que por fin me tocaba entrar.

 

-Hola, buenas tardes, me llamo Iván Sánchez. Cuéntame lo que has estudiado, cuántos idiomas sabes... Dijo la persona que estaba sentada detrás de la mesa.

 

-Hola, me llamo Aïda Diop, tengo 26 años, vengo de Senegal, sé hablar wolof, francés, inglés y por supuesto español. He estudiado contabilidad, por lo que puedo ser de gran ayuda para llevar el dinero. También se me da bastante bien atraer clientes.

 -Veo que estás muy preparada para el puesto, Aïda, solo un problema, que esta empresa se ha ganado su fama por ser española y no senegalesa, queremos que esta empresa siga siendo cien por cien de aquí. Sé que estás muy preparada, pero no puedo permitir que una senegalesa nos quite el prestigio de ser la mejor empresa española.

 

-¡Me está diciendo que no va a cogerme simplemente por ser de otro país o tener otro color de piel!, ¿no le parece vergonzoso decir eso?

 

-Son las normativas de la empresa, así son y así serán.

 

 -Pensaba que en el siglo XXI no existía gente con ese pensamiento, pensaba que era solo cosa del pasado y no del presente. La empresa seguirá siendo igual de española e igual de buena.

 

-Las normas son las normas y punto.

-El mundo no debería soportar a gente así. ¡ADIÓS! Y salí del despacho.

-¿Qué tal te ha ido? Me preguntó María Álvarez.

-No sé cómo puede existir gente con ese pensamiento, me han dicho que no puedo optar al puesto por ser senegalesa y tener otro tono de piel. Esta oportunidad de trabajo era muy importante para mí y no me creo que la vaya a perder de esta forma tan injusta.

-Es indignante, no debería permitirse este tipo de pensamiento en el mundo, es indignante. Dijo Pablo González.

-Me voy a casa, ya no aguanto más con esta pesadez.

Ya estaba cansada, no podía más, en los diez años que llevaba en España, nunca había tenido ningún problema por tener otro color de piel y esta oportunidad tan importante como era un trabajo, la había perdido por ser senegalesa. Yo aún vivía en casa de mis padres y tenía pensado que cuando llevara unos meses trabajando me independizaría, pero al parecer eso no iba a ser posible, tendría que seguir viviendo en casa de mis padres con 26 años y por cómo me estaban yendo las cosas, seguiría allí por mucho más tiempo.

Cuando llegué a casa estaba triste y sin ganas de hablar con nadie, mi madre me preguntó qué tal me había ido, pero yo fui directa a la habitación e hice como si no la hubiera oído. Había muchos amigos y familiares preguntándome por WhatsApp que si me habían cogido, ya que el día anterior les había contado que tenía una entrevista de trabajo muy importante, pero los mensajes que me llegaban, no me apetecía contestarlos. No me apetecía hablar con nadie, ni siquiera con mis padres que tanto me habían ayudado a lo largo de mi vida a pasar los malos momentos. Eran un pilar para mí, pero no me apetecía decirles nada.

Al final, mi madre, entró en mi habitación y me hizo contarle todo lo sucedido, el porqué de que no me hubieran cogido. Cuando se lo conté, se quedó casi en shock, como me había quedado yo hacía unas pocas horas en la entrevista. Me consoló y me dijo que hay muy pocas personas que piensen eso en el mundo y que siguiera adelante, que estaba muy preparada para cualquier trabajo y que seguro que no me costaría mucho encontrar uno incluso mejor que ese. Eso me animó y me ayudó a pensar que debía seguir adelante y no rendirme, a pensar que no todo el mundo era así y cada vez menos pensaban que las personas con otro color de piel, no servimos para nada.

Al día siguiente me encontraba mejor, ya se me había pasado el enfado, pero seguía sin creerme lo del día anterior. A las doce recibí una llamada de un número desconocido, y como no me apetecía hablar y era un número que no tenía en mis contactos, no lo cogí. Me llamó otra vez y tampoco lo cogí, pero a la tercera vez, al ver que insistía, pensé que sería algo importante y cogí el teléfono.

- ¿Hola? ¿Quién es? -Pregunté.

- Hola, buenos días, ¿estoy hablando con Aïda Diop?

- Sí, así es, ¿qué quiere?

- Soy de la empresa de autobuses turísticos de Madrid, quería informarle de que Iván Sánchez ha sido despedido de la empresa por su comportamiento de ayer. Le pedimos disculpas en nombre de la empresa por la actitud vergonzosa de nuestro antiguo empleado. En esta empresa aceptamos a gente de todos los países y no es verdad lo que le dijo ayer el señor Sánchez. María Álvarez y Pablo González han renunciado al puesto, me han dicho que usted está mucho más capacitada y que se lo merece mucho más, por lo que el puesto es suyo, claro, si sigue interesándole. ¿Le interesa el puesto?

- ¿Me lo está diciendo de verdad? Sí que me interesa, muchísimas gracias, me alegro de que esta empresa no piense así, es una gran noticia, gracias. ¿Cuándo empiezo?

- Mañana martes 19 de abril a las nueve de la mañana en el mismo sitio de la entrevista, me alegro de que le interese el trabajo, es una gran noticia contar con alguien con tantos cocimientos como usted.

- Pues hasta mañana entonces.

- Hasta mañana Aïda.

No me podía creer lo que acababa de pasar, fui corriendo a contarle todo a mi madre y se alegró casi tanto como yo. Ese día fue increíble, solo me arrepentí de una cosa, de no poder darles las gracias a Pablo y a María, ya que no tenía sus números de teléfono, me habría gustado poder llamarlos y agradecerles el gesto que habían tenido conmigo, era increíble lo buenos que habían sido conmigo. 

OCHO MESES DESPUÉS  

Ya llevaba ocho meses trabajando, no me había costado mucho integrarme en la empresa, conocía a todo el mundo de la empresa y ya era una más. Mi jefa, con la que me llevaba muy bien, estaba muy contenta conmigo y me había dicho que, si seguía así de bien, en no mucho me ascendería de puesto y me subiría el sueldo, algo que me haría mucha ilusión y que me ayudaría muchísimo a seguir adelante.

Seguía pensando todos los días en lo que me ayudaron María y Pablo, si no hubiera sido por ellos seguiría sin trabajo, pero gracias a ellos estaba en este trabajo que tanto me gustaba y tanto había querido. Nunca más volví a ver al hombre que me dijo que no optaba al trabajo por ser de otro país, mi jefa me había dicho que en cuanto supo lo que me había dicho, le despidieron y que no se arrepentía de haberlo hecho, ya que ese no es el ejemplo que quiere dar la empresa, y que no les podía representar una persona así.

La mudanza al final se había atrasado un poco, ya que me costaba mucho encontrar casa en Madrid centro. Al final estaba viviendo en un apartamento muy pequeño, compartido con otra chica de más o menos mi edad con la cual me llevaba muy bien. Mi madre y mi padre no querían que me fuera de casa, me decían que me iban a echar mucho de menos, pero yo ya tenía edad de marcharme y de vivir mi propia vida. Me estaba costando mucho adaptarme a tener que cocinar ya que se me daba muy mal, solo sabía hacer ensaladas y como mucho un huevo frito. En el fondo, les echaba de menos para muchas cosas, pero mi vida, seguía adelante. Mi vida en la que tenía que enseñar que todos somos iguales y que no hay ninguna diferencia por tener otro color de piel.